Jerusalén, año I

La noche hace horas que ha caído. En un corredor del esplendoroso palacio, un viejo espera ser recibió en audiencia; su ropaje polvoriento delata el duro camino que ha dejado atrás.
De pronto, tres individuos de extraños atuendos salen del Salón Real, y cruzan raudo por delante del anciano; el último de ello, de tez oscura, se percata de su presencia.





